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domingo, 1 de marzo de 2009

Honras fúnebres a María Antonieta

En nuestra parroquia de San Lorenzo se celebraron solemnes honras fúnebres por María Antonieta de Austria, Reina de Francia, el 29 de noviembre de 1793, con asistencia de la Inquisición, doble de campanas en la Catedral Hispalense y misa celebrada por el provisor de Tolosa Mr. de Montdesir.

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BAENA GALLÉ, José Manuel,
"1793: Exequias reales en Sevilla por por Luis XVI, Rey de Francia", en Revista Atrio nº5 (1993); tomado de MATUTE Y GAVIRIA, Justino, Anales Eclesiásticos y seculares de la Muy Noble y Muy Leal Ciudad de Sevilla, Metrópoli de la Andalucía, Sevilla, 1887, Tomo III, p. 134.

Artículo: El barrio o collación o Parroquia de San Lorenzo

Cuando San Fernando viene a la Reconquista de Sevilla traía ya preparado el plan de recristianización, reconstruyendo la diócesis que había brillado antes de la invasión de los árabes, primera quizás entre las de España, y en la que el sabio obispo San Isidoro había escrito las Etimologías para salvar del olvido la cultura hispanorromana. En su obra recogió todo el saber de entonces, desde la medicina a la construcción de barcos, la botánica, las artes, la arquitectura, la milicia y hasta los deportes.

Así, pues, San Fernando intenta devolver a Sevilla su pasado esplendor cultural, que había estado vinculado a la Iglesia, y para cuya restauración era indispensable recobrar el saber eclesiástico reponiendo el culto, la doctrina, la liturgia.

Para ello organiza la sociedad sevillana dividiendo la ciudad en parroquias, lo que equivale a dividirla en barrios, en collaciones, que es como se llaman en su tiempo.

La collación de San Lorenzo tiene sus límites por un lado en la calle Pascual de Gayangos, que entonces empezaría a llamarse, quizás, Espejo. Por otro lado el límite era La Laguna, que ocupaba lo que después sería convertido en Alameda de Hércules. Así que la actual calle Jesús del Gran Poder, antigua calle de las Palmas solo tenía casas en una acera, pues la otra era la orilla de La Laguna.

Por el costado opuesto llegaba hasta la muralla que iba por la actual calle Torneo, bordeándola. Y finalmente llegaba hasta las tapias del Convento de San Clemente, por la calle Lumbreras, desde la calle Santa Clara.

Sin embargo, no era todo ese territorio parroquia de San Lorenzo, pues las calles Guadalquivir, Pizarro, Álvaro de Bazán, Clavijo, último tramo de Lumbreras y Arte de la Seda formaban un barrio apartado que no pertenecía a la parroquia y ni siquiera pertenecía al arzobispado de Sevilla, pues se trataba de una jurisdicción exenta: la Orden Militar de San Juan de Jerusalén. La Orden Militar de San Juan de Jerusalén había sido fundada por los caballeros Cruzados en el año 1104, y estaba encargada del hospital de los Cruzados y de la defensa de los caminos que llevaban al hospital. Más tarde los caballeros de San Juan fueron encargados de la defensa de la ciudad de Acre, y la orden se llamó de San Juan de Acre. Después se denominó de los Caballeros de Roda y finalmente Orden de Malta.

La Orden Militar de San Juan participó en la reconquista de Sevilla, como parte principal del ejército de San Fernando, mandando esta tropa el Maestre Garci Pérez de Vargas. Por esta importante ayuda, el Santo Rey concedió a la Orden el pequeñísimo enclave territorial de esas minúsculas calles, pero con jurisdicción propia y parroquia que no dependía de San Lorenzo, sino del Vicariato de la Orden, que a su vez dependía directamente del Papa.

Esta jurisdicción exenta duró hasta mediados del siglo XIX en que, suprimido aquel privilegio, pasó a integrar esta parroquia de San Juan de Acre, en la parroquia de San Lorenzo, y su archivo, en este archivo parroquial, lo que constituye un auténtico tesoro documental.

El barrio de San Lorenzo o de San Llorente o San Laurencio, que de todas estas maneras se decía en la Edad Media, tenía en su interior varias huertas y numerosos jardines. Todavía a principios y casi hasta mediados del siglo XX existían en la calle Pascual de Gayangos un huerto y jardín al que acudían las señoras del barrio a comprar flores todo el año.

Las huertas y jardines fueron cediendo su espacio a la edificación, y así se construyeron palacios como el de Santa Coloma, y enfrente el de los marqueses de Torres de la Pressa, y en la calle Jesús del Gran Poder el de los condes de Bagaes, hoy Conservatorio Superior de Música; el de Santa Clara, hoy en obras para instalar el Museo de la Ciudad; el de Santa Ana en la calle de su nombre; el de San Francisco de Paula, de religiosos, que después fue iglesia protestante y actualmente templo del Sagrado Corazón y Residencia de los Jesuitas; y el de las Mercedarias en calle San Vicente.

Barrio de San Lorenzo. Uno de los más bellos de Sevilla, y que todavía a pesar de los cambios sociales, aún conserva mucho de su prestancia y de su encanto.

José María de Mena
Académico correspondiente de la Real Academia de la Historia.

(Publicado en el boletín parroquial Tu Parroquia nº 28 de Julio-Septiembre de 2002).

Artículo: Patrimonio sonoro


Como el templo que lo cobija, el órgano de tubos de la iglesia parroquial de San Lorenzo de Sevilla constituye una obra importante dentro del rico acervo artístico que encierra nuestra parroquia, en muchos y notables aspectos; entre éstos, y no precisamente de los menos significativos, está el de ser un magnífico y sonoro exponente de la ya larga tradición musical de nuestra parroquia, verdadero patrimonio sonoro. Un legado cultural, artístico y religioso así, que nuestros antepasados han ido custodiando así, y conservando con tanto amor, dificultad y esfuerzo, no sólo tenemos el derecho y deber de conservarlo y protegerlo con delicado y constante esmero, sino acrecentarlo en la medida de nuestras posibilidades.

Entre los instrumentos musicales, ninguno es tan preciado y valorado en el templo como el órgano, pues este complejo artificio de técnica, sonido e interpretación musical llena de majestuosa solemnidad el espacio religioso, eleva el alma a Dios y presta belleza y dignidad a las funciones litúrgicas; las obras de arte musicales, espléndido tesoro y caudal de los mejores sentimientos estéticos, ejecutados en este instrumento, no pueden ser menos que unas verdaderas catequesis sonoras que nos conducirán necesariamente a una nueva dimensión de espiritualidad y goce estético.

Los órganos de tubos o tubulares, sobre todo si éstos son históricos, como es el caso que nos atañe, forman parte indiscutible del patrimonio artístico de la parroquia, localidad, provincia, comunidad o país; además, son casi siempre testigos seguros de los acontecimientos históricos de la comunidad donde éstos se integran. Requisitos indispensables para la conservación, cuidado y promoción han de ser necesariamente el conocimiento de su existencia, tener conciencia de sus valores y funciones tanto cultuales como culturales, así como una mayor consideración y estima hacia ellos.

La progresiva depauperación y falta de recursos económicos de la Iglesia para hacer frente al mantenimiento y conservación de su propio instrumental músico, en especial el de los órganos, ha ocasionado que, por ejemplo, en el transcurso de los últimos 60 ó 70 años, la comunidad autónoma andaluza, de tan larga y fecunda tradición organística, se haya convertido organísticamente hablendo, en un inhóspito cementerio de órganos, o en su defecto, y en la mayoría de los casos, en un colectivo de enfermos muy malheridos o en fase terminal. De los más de 400 órganos tubulares que en la actualidad se pueden inventariar en nuestra comunidad andaluza -de los más de 600 existentes otrora-, dos terceras partes de este número corresponden a instrumentos de los clasificados históricos. Pues bien, con estos datos sobre la mesa de trabajo, y sin temor a equivocarme, se puede decir que tan solo 90 ó 100 de estos instrumentos se mantienen en activo en toda Andalucía, unos en perfecto estado de conservación, y otros con más o menos achaques, fruto de la cada vez más esporádica presencia de la figura del organero conservador.

Por fortuna, nuestro excelso instrumento se escapa de ese largo listado de instrumentos malheridos o en fase terminal, todo ello gracias a las bien llevadas labores de restauración realizadas por el organero madrileño D. Luis del Val Macho que, entre otras consideraciones, c0nsiguió devolver a nuestro instrumento su primitivo esplendor y magnificencia sonora. Corría el año 1980, siendo párroco D. Rafael Pabón a quien, desde estas breves líneas y a título póstumo, debemos agradecer su tesón y pundonor para conseguir los medios económicos necesarios para poder emprender los ya mencionados trabajos de restauración y puesta a punto del instrumento parroquial.

Instrumento importante y bien construído, este venerable instrumento posee gran variedad de recursos y posibilidades a disposición del organista más exigente, y en perfecta consonancia con la finalidad a la que fue destinado y con el templo que lo acoge.

Ubicado en una tribuna alta a los pies de la nave central y frente al altar mayor, domina desde esta privilegiada posición la totalidad del espacio parroquial; la tribuna de madera policromada con decoración rocalla, se comenzó a hacer en abril del año 1782 y fue ejecutada por el artesano local Isidro Ruiz y Rey, mientras la caja o mueble del órgano de claro estilo neoclásico, discreta en decoración y donde predomina el elemento recto en su trazado frente al curvo, fue obra del también artesano local Juan Calero; dicha caja presenta fachadas central y laterales en ángulo, teniendo la central 3 calles, más alta la central, separadas por pilastras estriadas con capiteles corintios, rematándolo t0d0 un frontón triangular y sobre el entablamento ángeles tocando trompetas.

Si conocidos para nosotros son los artífices que ejecutaron tanto la tribuna como la caja del órgano, desconocemos hasta el momento el artesano autor de la parte sonora del instrumento, si bien y por las características de construcción empleadas en la ejecución del instrumento, y a la espera de que algún documento existente en el archivo parroquial nos lo desvele, dicha autoría podría recaer en la figura del organero, artífice entre otros, del muy bien conocido para nosotros órgano del Divino Salvador de Sevilla, D. Juan de Bonn; maltés de nacimiento, apareció en la escena sevillana como miembro del equipo del organero Jorge Bosch, aquel que construiría por aquellos tiempos el órgano del lado de la Epístola de la Catedral sevillana. De ser cierta dicha apreciación, nuestro instrumento debió construirse después de finalizada la obra de la tribuna (1782), y antes del fallecimiento del mencionado organero acaecida en el año 1796.

Por último, decir que nuestro instrumento goza de una talla artística y calidad sonora comparables a la de los mejores órganos existentes en Sevilla, si bien, justo es decirlo, no goza aún del reconocimiento del melómano sevillano, porque sencillamente se le oye muy poco en conciertos y recitales, siendo nuestro deber el de subsanar esta situación. Aparte de esta labor cultural, si tenemos la oportunidad de escucharlo casi todos los domingos del año solemnizando la misa dominical de las 12:00, amén de otros muchos días del año como en la celebración del triduo a San Lorenzo y el triduo a María Santísima del Dulce Nombre.

Miguel Ángel García
Organista titular de la Parroquia de San Lorenzo.

(Publicado en el boletín parroquial Tu Parroquia nº 28 de Julio-Septiembre de 2002).

sábado, 28 de febrero de 2009

Artículo: Virgen del Carmen

Procede esta talla del antiguo Convento del Carmen, de donde salió a raíz de la invasión francesa, pasando a continuación a su camarera, quien la donó a la parroquia.

El retablo se debe a Bartolomé de la Puerta, Blas de Castilla Noel y el escultor Jacinto Pimentel y está fechado el 10 de junio de 1630.

Está dividido en tres calles por medio de columnas corintias de fuste estriado, con frontón partido que da paso al ático. En la calle izquierda existen dos pinturas sobre tabla que representan a San Juan Evangelista y San Diego de Alcalá. En la calle derecha están las efigies de San Juan Bautista y San Pedro Mártir.

(Publicado en el boletín parroquial Tu Parroquia nº 24, de fecha Julio-Septiembre de 2001).

Artículo: San Lorenzo, cementerio parroquial

Desde los tiempos protocristianos se acostumbró enterrar a los feligreses en el propio templo parroquial o en conventos, capillas o ermitas pertenecientes a la jurisdicción de su parroquia. Era una forma de acreditar que el fiel cristiano seguía unido a su parroquia y a la comunión de sus confeligreses "iusta ad mortem et ultra ad mortem", hasta la muerte y hasta después de la muerte.

Esta costumbre piadosa duró desde la época de las catacumbas hasta el siglo XVIII en que razones de una parte sanitarias y de otra parte políticas, hicieron que se construyeran cementerios fuera de las ciudades. Las razones sanitarias, que la corrupción de los cadáveres podía facilitar el contagio de epidemias. Las razones políticas, que no haciendo los entierros en las iglesias, se conseguía alejar, a una gran parte del pueblo, de los temples, primer paso para la descristianización de la sociedad.

Así, en España, el rey Carlos IV promulgó la primera legislación disponiendo la creación de cementerios extramuros de las ciudades, disposición que no fue acatada pues una oposición mayoritaria de la población impidió su cumplimiento.

La gente no quería enterrarse en el campo, sino en "su" iglesia, en su parroquia, junto a "sus" parientes y vecinos. La parroquia de San Lorenzo, anticipándose a aquella disposición, e incluso a aquella filosofía, había resuelto el problema a su modo, haciendo una "monda" o extracción de restos óseos cuando transcurría cierto número de años, y enterrándolos en la plazuela, al costado de la Iglesia, en lo que se llamara el cementerio-osario, previa ceremonia de bendición del terreno, que de modo simbólico quedaba integrado en la propia parroquia. Tenemos constancia de ello, en el Archivo Histórico Municipal, Sección de Expedientes, Memoriales y Autos de las Escribanías Capitulares 1ª y 2ª en el Siglo XVIII", al tomo 46 de la Escribanía 2ª donde encontramos el Expediente de 1.762 en que el Párroco de San Lorenzo solicita al Ayuntamiento licencia para hacer un cementerio cercado de reja en la plazuela de dicha parroquia.

Este ejemplo fue seguido por otros párroccs. En el año 1803, para iniciar el cumplimiento de la disposición dictada por el rey Carlos IV, el Ayuntamiento de Sevilla dispone la creación de tres cementerios en Sevilla y uno en Triana. Los de Sevilla serán: 1° en la ermita de San Sebastián; 2° en la ermita de la Concepción, y 3° detrás de la fábrica del Salitre. Y en Triana el Cementerio de San José entre el Patrocinio y La Cartuja.

En 1825 el cementerio de San Sebastián había crecido, y se dividía ya en tres tramos, Cementerio de la Ciudad en San Sebastián; Cementerio de los indigentes y forasteros ignorados, en Eritaña; y Cementerio de los Canónigos y sacerdotes, en el Prado.

De les enterramientos en las parroquias ya no se vuelve a hablar. Escasamente se autoriza en algunos casos la excepción y se permite enterrar a algún personaje ilustre en algún templo, pero en tan pocos casos que no puede formarse estadística.

Pasados unos años más fueron desapareciendo en los templos las lápidas de enterramientos que cubrían el suelo. Sería curioso poder ver hoy esa pavimentación escrita que intentaba perpetuar, la historia de toda una vecindad a lo largo de seis siglos, del XIII al XIX.

Pero de todos modos conservamos noticia de algunos enterramientos; por ejemplo, la familia Bucarelli que tuvo entre sus miembros un Virrey de México, y vanos Capitanes Generales y Almirantes. Tuvieron su bóveda familiar al pie de la Virgen de Rocamador.

Ante el altar de la Virgen de Belén está enterrado el célebre pintor Pedro Villegas Marmolejo, autor del cuadro de dicho altar. Resulta emocionante saber que la lápida de su tumba fue puesta por sus dos amigos Arias Montano y M. Pérez. La lápida, en pulcro latín redactada por Montano decía así: DEO VIVENTIUM PETRUS VILLEGAE MARMOLEJO, HISPALEM. PICTORI SOTERTISS. MORIBU INTEGERRIM. SENSU ET SERMONE OPORTUNISSIMO. ANNO LXXXVII. ARIAS MONTANO AMIC. VETER. UNI SOLI EX TESTAMENTO POS. VIATOR PACEM VOVETO M. Pérez ARCHITECTUS AMICITIAE ERGO INCIDED. V CHR N. MDXQVII.

Ante el altar mayor está la bóveda de enterramiento de Doña Mencía de Córdoba, en que se encuentran los restos de su sobrino Don Alonso Álvarez de Córdoba, dignidad de Arcediano de Niebla de la Catedral Hispalense.

En otros lugares del templo se encuentran los panteones familiares de los Jaén, los Fajardo, los Fernández Medina linaje de los Duques de Arcos, y la tumba del célebre personaje don Juan Ramírez de Arellano de Bustamante que fue marino, descubrió islas, se casó cinco veces y tuvo cincuenta y un hijos. A los noventa años dejó de navegar y fue profesor en la Escuela de Náutica. A los noventa y nueve estudió la carrera de sacerdote, y a los ciento cinco se ordenó, quedando en esta parroquia con misa diaria. Murió a los ciento veintiún años de edad, y no de muerte natural sino de un accidente al hundirse el puentecillo o pasarela que cruzaba la calle Jesús del Gran Poder (entonces calle de las Palmas) en tiempo de una inundación. Sabía, además del latín, siete idiomas de indios. Su muerte fue el año 1678.

José María de Mena,
Académico correspondiente de la Real Academia de la Historia.

(Publicado en el boletín parroquial Tu Parroquia nº 36, de fecha Julio-Septiembre de 2004).

sábado, 21 de febrero de 2009

Bibliografía histórico-artística

Iremos incoporando en este apartado referencias bibliográficas de publicaciones relacionadas con nuestra Parroquia de San Lorenzo Mártir:

- GARCÍA-JUNCO CABALLERO, Juan Manuel, Inventario, Historia y Arte de la Iglesia Parroquial de San Lorenzo de Sevilla, Sevilla, 2004.

- ARANA DE VARFLORA, Fermín, Compendio Histórico Descriptivo de la Muy Noble y Muy Leal ciudad de Sevilla, Sevilla, 1790, p. 3 y 76 (San Juan de Acre), p. 23 (Hospitales de la collación que se redujeron en 1587), p. 32, p. 73 (Ermita de Nuestra Señora de la Estrella), apendix-p. 13 (Rocamador).

- ORTIZ DE ZÚÑIGA, Diego, Anales eclesiásticos y seculares de la Muy Noble y Muy Leal ciudad de Sevilla, Tomo V, Madrid, 1796, p. 467 (Ermita de la Virgen de la Estrella).

- GESTOSO Y PÉREZ, José, Sevilla monumental y artística, Tomo I, Sevilla, 1889, pp. 239-247.

- MORALES PADRÓN, Francisco, Los archivos parroquiales de Sevilla, Real Academia Sevillana de Buenas Letras, 1982.

- MÁRQUEZ DE CASTRO, Manuel , Sevilla, tres estudios históricos. La jurisdicción de San Juan de Acre, el Patín de las Damas y la casa Rosa, Sociedad sevillana de médicos escritores Nicolás Monardes.

- MONTOTO, Santiago, Parroquias de Sevilla, Sevilla, 1981, pp. 46-49.

- MONTOTO, Santiago, Nueva guía de Sevilla, Madrid, p. 125.

- PASTOR TORRES, Álvaro, "La Hermandad Sacramental de San Juan de Acre" en II Simposio de Hermandades de Sevilla y su provincia, Sevilla, 2001.

- PASTOR TORRES, Álvaro, "El libro de protocolos y rentas de la Hermandad Sacramental de la Parroquia sevillana de San Lorenzo: análisis artístico y económico", separata de la obra Religiosidad y ceremonias en torno a la Eucaristía, Actas del Simposium (I), San Lorenzo del Escorial, 1/4-Sep-2003.

- PASTOR TORRES, Álvaro, "Nuestra Señora de Roca Amador: una devoción francesa en la Sevilla moderna", separata de la obra Religiosidad popular en España, Actas del Simposium (I), San Lorenzo del Escorial, 1/4-Sep-1997.

Bibliografía relacionada con las hermandades residentes en el Templo Parroquial:

- CAÑIZARES JAPÓN, Ramón, "La Hermandad de la Soledad. Devoción, nobleza e identidad en Sevilla (1549-2006)", Ed. Almuzara, Sevilla, 2006.

martes, 17 de febrero de 2009

El Archivo Histórico Parroquial

La Parroquia de San Lorenzo fue creada en 1253 por el Obispo Don Remondo. En 1965 cedió parte de su término al fundarse la Parroquia de Belén. Desde mediados del siglo XIX incorporó la antigua Parroquia de San Juan de Acre.

El libro "Compendio histórico descriptivo de la muy noble y muy leal ciudad de Sevilla" (Fermín Arana de Valflora, 1789) cita la Parroquia de San Juan de Acre "de la jurisdicción de la Religión de San Juan, y en que se ejercen todas funciones parroquiales para la asistencia de los vecinos que viven en su distrito". También se cita que da nombre a una de las puertas de Sevilla que se hallaba en sus inmediaciones, la puerta de San Juan. Esta parroquia, por tanto, se hallaba fuera de la jurisdicción arzobispal y dependiente de la Orden de San Juan.

En la actualidad, la Parroquia de San Lorenzo comprende el término que limitan las calles siguientes: Guadalquivir, Hombre de Piedra y Recreo, Torneo, Curtidurías, Juan Rabadán y Pascual de Gayangos, Baños, Padre Tarín y Jesús del Gran Poder, Santa Bárbara, Potro y Alameda.

Es digno de resaltar la gran preocupación que mostró el párroco Don Rafael Pabón, por la conservación y organización del archivo, de tal manera que mandó fabricar un mueble en el que, en su momento, encontró cabida todo el extraordinario material con que cuenta la parroquia. Gracias a la inestimable labor de Don Juan Manuel García-Junco Caballero, todo este patrimonio ha sido conveniente conservado y preservado para el futuro en las actuales instalaciones.

Los archivos parroquiales nacen, formal o jurídicamente, en el Concilio de Trento, en cuyos capítulos se ordena a los párrocos llevar libros donde conste su actividad ministerial. Esta disposición en España se da a conocer en 1564; sin embargo, los curas y rectores de iglesias llevaban registros sacramentales antes de Trento.

Es muy importante llevar a la conciencia responsable el mérito de estas fuentes donde se encierra una parte de la historia de las gentes que han ido haciendo la historia de Sevilla.

Existen archivos parroquiales como el de Santa Ana, Sagrario, San Salvador, Magdalena, San Vicente, San Pedro o San Lorenzo, de una inmensa riqueza en cuanto al número de libros que lo integran y al mismo tiempo no todas las parroquias o templos elevados o creados en el siglo XIV se mantienen en pie o se conservan. Algunos han desaparecido y determinadas parroquias han perdido su condición de tales y se han convertido en filiales, pasando sus archivos a integrarse en los fondos documentales de otras parroquias. Tal ocurre con los libros de San Juan de Acre que se encuentran depositados actualmente en el archivo parroquial de San Lorenzo.

Enlaces relacionados:
Instrumento de descripción del Archivo Parroquial

sábado, 14 de febrero de 2009

Artículo: Iglesia de San Lorenzo (en Sevillapedia)

Arquitectónicamente constituye un templo de estilo gótico-mudéjar. Sería fundado durante el siglo XIII, aunque sus restos más antiguos datan del XIV; posteriormente sería remodelado en los siglos XVIII y XIX.

En su época inicial el templo contaba con las
tres naves habituales de las iglesias de la época. No obstante, las importantes reformas y ampliaciones a que fue sometida a lo largo del tiempo han dado como consecuencia transformaciones interiores y exteriores de gran entidad, entre las que destacan su ampliación a lo ancho en dos nuevas naves laterales más hasta llegar ahora al número de cinco, y la creación de una importante serie de capillas, dando todo ello lugar a un templo de planta irregular.

Se trata por tanto de un templo de un total de
cinco naves, separadas por pilares cuadrangulares que sostienen arcos apuntados sobre los que apoyan las cubiertas, en forma de artesa con tirantas en la nave central y de colgadizo en las laterales; con Capilla Mayor cuadrada y coro a los pies. Presenta bóveda de media naranja sobre pechinas sobre el presbiterio y sillería del coro barroca del siglo XVIII, obra de Juan Leonardo.

El
Retablo Mayor está compuesto por banco, dos cuerpos y ático y estructuralmente fue iniciado por Martínez Montañés en 1632, y acabado posteriormente por los hermanos Francisco y Felipe de Rivas en 1652, donde figuran imágenes de su titular, San Lorenzo.

El
Sagrario es obra de Diego López Bueno de 1625 y cuenta en el primer cuerpo con pinturas de Francisco Pacheco. A ambos lados del retablo mayor se encuentran pinturas realizadas por Juan de Uceda y Francisco Pimentel.

Exteriormente se aprecia el proceso evolutivo del templo, ya que la iglesia presenta elementos arquitectónicos de muy distinta cronología y estilos. Así por ejemplo el
cuerpo principal de la torre, organizada como torre-fachada y visible desde todos los ángulos, de planta rectangular y situada a los pies del templo, conserva el estilo mudéjar de su primera época, aunque muestra como remate un cuerpo de campanas añadido posterior de 1757; mientras que las dos portadas laterales pertenecientes a las últimas naves añadidas muestran las líneas barrocas del momento de su creación, hacia el año 1625, según diseño del arquitecto Diego López Bueno; la situada frente a la plaza presidida por una imagen del santo titular, San Lorenzo.

Actualmente esta iglesia es la sede de las Hermandades de
El Dulce Nombre y de La Soledad, alojadas en capillas situadas a los pies del templo.

La
Capilla del Dulce Nombre, de planta rectangular, está cubierta por un artesonado de casetones y decorada por un zócalo de azulejos de 1895. Esta capilla es la misma que estuvo anteriormente ocupada por la Hermandad del Gran Poder y hasta el año 1965, cuando ésta pasa a su Basílica propia, situada junto a la iglesia.

La
Capilla de la Soledad se encuentra en la nave del Evangelio. Es de planta cuadrada y se cubre con bóveda octogonal sobre trompas en los ángulos. La hermandad se estableció en esta iglesia en 1868 y vino a ocupar la capilla de la Divina Pastora, ya ampliada en 1738. Su retablo, muy sencillo, debió realizarse hacia 1732 cuando Francisco Sánchez, canónigo de Lima, dona la imagen de la Soledad a esta parroquia.

El retablo de la
Virgen de Roca-amador está situado a los pies del templo, formado por un único cuerpo. Se inició en 1750 y fue dedicado a contener la pintura mural de la Virgen con el niño.

Enlace relacionado:
Parroquia de San Lorenzo en Sevillapedia

jueves, 12 de febrero de 2009

Historia de la Parroquia de San Lorenzo Mártir


De estilo gótico-mudéjar fue fundada en el siglo XIII aunque sus restos mas antiguos son del siglo XIV, ha sido remodelada posteriormente en los siglos XVIII y XIX. Es sede de las Hermandades del Dulce Nombre y la Soledad.

Templo formado en su interior por planta de cinco naves con capilla mayor cuadrada y coro a los pies, separadas por pilares cuadrangulares sostenidos por arcos apuntados con cubiertas en forma de artesa, con tirantas en la nave central y colgadiza en las laterales. El presbiterio se cubre con bóveda de media naranja sobre pechinas, sin tambor, ni linterna.

La Torre-fachada, de estilo mudéjar, está situada a los pies de la iglesia y presenta arco ojival ciego con cuerpo de campanas y cruz de estilo barroco (1757). Se remata por chapitel ovalado con recubrimiento cerámico y jarrones del mismo material en los flancos. Junto a la torre se encuentra el retablo cerámico de "Ntra. Señora de la Soledad".

La portada de la epístola es de estilo manierista realizada por Diego López Bueno y presenta vano adintelado con alfiz quebrado, rematado con frontón partido con escultura de San Lorenzo Mártir en su hornacina, y a los lados altos relieves con las armas del Santo y dos parrillas sobre fuego. Se encuentra flanqueada por cerámicas dedicadas a las animas, a Ntro. Padre Jesús del Gran Poder y a Maria Stma. del Dulce Nombre y por escultura del Cardenal Spinola.

La portada del evangelio presenta frontón curvo con pilastras a los lados en cuyo tímpano están la parrilla y la palma de San Lorenzo. A los lados tiene unos roelos decorados con mútilos coronados con floreros.

Interior del templo:

La sillería del coro es de estilo barroco obra de Juan Leonardo del siglo XVIII.

El retablo mayor está compuesto por banco, dos cuerpos, tres calles y ático y fue arquitectónicamente comenzado por Martínez Montañés (1632) y terminado por los hermanos Francisco y Felipe de Rivas (1652). Se encuentra presidido en el primer cuerpo por esculturas de "San Lorenzo recibiendo los tesoros de la Iglesia de manos del Papa Sixto II" y "San Lorenzo dando limosnas a los pobres", y en el segundo cuerpo "Flagelación del Santo y su Martirio en la parrilla. Sobre el ático imagen de "San Lorenzo, el "Crucificado" y "ángeles tenantes". Sagrario manifestador obra de Diego López Bueno (1625) en el primer cuerpo con pinturas de Francisco Pacheco. A ambos lados del retablo mayor se encuentran pintura realzada por Juan de Uceda "Cristo servido por los ángeles después de sufrir las tres tentaciones del diablo en el desierto" y pintura "Triunfo de la Eucaristía" de Francisco Pimentel.

Obras de interés:

Situada a los pies de la epístola se encuentra la capilla de la "Virgen de Rocamador" fresco del siglo XIV de estilo gótico.

En la epístola se sitúa la capilla del "Dulce Nombre" presidida por las imágenes titulares "Nuestra Señora del Dulce Nombre" y "Nuestro Padre Jesús ante Anas", obras de Castillo Lastrucci (1624) ambas de estilo barroco.

Retablo de "Nuestra Señora del Carmen" obra del siglo XIV con lienzos de "Santo Capilla de la Milagrosa Domingo, San Francisco y los Santos Juanes".

El retablo de "San José con el Niño" es obra de Pimentel y el titular, de estilo barroco, de Cristóbal Ramos.

En la capilla sacramental, obra de Félix Romero (1699) se encuentra el retablo de "la Inmaculada Concepción", realizado por Paniagua(1703) y flanqueada por "San José" y "Santa Ana con la Virgen", y en el ático un "Niño Jesús". Adornan esta capilla los ángeles de Hita del Castillo.

El retablo de "la Virgen de Granada" y del "Crucificado", ambos de estilo barroco, son obra de Fernando Barahona (1682). Se encuentran presididos por esculturas de los titulares obras de Roque Balduque de estilo renacentista (1554).

Retablo del "Santo Cristo del Amparo", de estilo barroco, es obra de Fernando Barahona (1682) presidido por titular también barroco realizado por Dionisio Rivas.

Capilla de "Santa Ana". Escultura atribuida a Montés de Oca de estilo barroco situada en la capilla bautismal.

Capilla de la "Milagrosa" presidida por talla moderna de la titular y pintura mural del "Cristo de las fatigas" obra del siglo XVI.

Pintura de "La Sagrada Familia", de estilo renacentista, realizada por Villegas Marmolejo (1595) y se encuentra situada en el retablo del "Santo Rostro".

Pintura de "la Anunciación" y "la Sagrada Familia" ambas de Villegas Marmolejo (VXI) y de estilo renacentista.