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lunes, 2 de marzo de 2009

Artículo: El territorio parroquial de San Lorenzo

Del Rey San Fernando se habla siempre de su santidad y de su valor militar. Pero también debemos hablar de su capacidad organizadora. Tenía ideas clarísimas para planificar y así, cuando reconquista la ciudad de Sevilla, traía ya apuntados de su mano los nombres de las parroquias que se habrían de fundar y señalados en el plano de la ciudad los barrios en que se asentarían las parroquias.

Así creó como primera y principal parroquia la de San Clemente que es la parroquia del Sagrario de la Catedral, y la Catedral que se llama de Santa María la Mayor.

Segunda parroquia, la del Salvador, que es a la vez segunda iglesia en rango, como colegial de Sevilla.

Y después vienen San Juan Bautista, que llaman también San Juan de la Palma, y San Román, Santa Marina, Santa Catalina, San Nicolás, Santiago, San Esteban, Omnium Sanctorum (o sea, Todos los Santos); San Pedro, San Andrés, San Isidoro, la Magdalena, San Ildefonso, Santa Lucía, San Marcos, San Miguel, San Gil, San Lorenzo, San Martín, San Illán, o sea San Julián; San Bartolomé, San Vicente, y en Triana, San Jorge, que estaba dentro del castillo y que después se mudó al nuevo templo con título de parroquia de Santa Ana de Triana.

Los territorios de cada parroquia reciben el nombre de collaciones mientras que sus habitantes en conjunto, en el territorio o collación de cada parroquia, reciben el nombre de feligresía. Así pues, la collación es el territorio o barrio, y la feligresía el conjunto de los feligreses o parroquianos.

La parroquia de San Lorenzo es de las más importantes porque su territorio tiene por linde la muralla, desde la Puerta de la Almenilla a la entrada de la calle Calatrava hasta la torre de la muralla situada al final de la calle Espejo, hoy Pascual de Gayangos. A la gente le corresponde la defensa de toda esa parte de la orilla del río, aunque contando con la ayuda de la Orden de San Juan que tiene su jurisdicción entre las Lumbreras y la calle de la Estrella, luego calle Guadalquivir, y con la ayuda de la gente del Rey que tiene a su cargo la Torre de Don Fadrique.

Es además importante la collación de San Lorenzo porque precisamente en su tramo delante de la muralla está el Puerto de Sevilla, desde la Barqueta hasta la isla de las Fragatas, que está frente a la calle de los Baños. La principal parte del Puerto de Sevilla es delante de la espalda del Convento de San Clemente, donde está situado el ingenio, o sea, la grúa mayor del puerto que sirve para cargar y descargar los barcos. Esta más o menos viene a ser la descripción del territorio de la collación de San Lorenzo en el primer siglo de la Reconquista.

Después cambiarían mucho las cosas tras el descubrimiento del Nuevo Mundo. Se cambiaría la Laguna por la Alameda de Hércules, se trasladaría el Puerto a la zona de la Torre del Oro, aparecería la calle de las Palmas, tras la urbanización de la Laguna, y se llenarían huecos existentes con huertas, con edificios tan notables como el Colegio de las Becas, grandioso edificio cultural de los jesuitas, el Colegio de los Irlandeses o vulgarmente de los Chiquitos, en la calle de las Palmas, hoy calle Jesús del Gran Poder, y cuyo solar ocupa hoy el complejo del Alameda Multicines, y se construirán los conventos de San Antonio de Padua y de monjas de Santa Ana, y los palacios de Santa Coloma y de Torres de la Presa enfrente.


José María de Mena
Académico correspondiente de la de la Historia.

(Publicado en el boletín parroquial Tu Parroquia nº 28 de Octubre-Diciembre de 2002).

Enlaces relacionados:
Mapa interactivo de la demarcación territorial de la Parroquia

Nuevos datos sobre el Santo Cáliz de Valencia

El investigador italiano Alfredo Barbagallo acaba de publicar en internet un estudio sobre los restos arqueológicos de la Basílica de San Lorenzo extramuros de Roma. En un estudio de más de tres años de duración ha podido corroborar la previsible autenticidad del Santo Cáliz, si bien él propone la tesis de que no se debería a San Lorenzo su llegada a España en el s. III sino a San Gregorio Magno en el s. VI.

Según él, el Santo Cáliz pudo proceder de Santo Tomás que lo hubiera conservado en su predicación por la India, junto con las reliquias que aparecieron en dichas excavaciones que tienen la misma procedencia.

Como todos sabemos, el Santo Cáliz de Valencia se incluye tradicionalmente entre los tesoros que San Lorenzo habría enviado a España y que él habría tenido en su poder como administrador de los bienes de la Iglesia que fue bajo el pontificado de Sixto II. Fue martirizado en Roma el 10 de agosto de 258.

Enlaces relacionados:
Informe de Alfredo Barbagallo
Noticia publicada en Religión en Libertad
La Catedral del Santo Cáliz

Mapa interactivo de ubicación del Templo Parroquial y la feligresía. Cómo llegar


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(Pulse sobre cada imagen para verla en un tamaño mayor)

La Parroquia de San Lorenzo Mártir se encuentra ubicada en la plaza del mismo nombre. También da nombre al barrio al que pertenece (con cuyos límites coincide aproximadamente la feligresía), que se encuentra enclavado en el centro histórico de Sevilla (España), dentro del perímetro amurallado de la antigua ciudad romana.

Los límites naturales del barrio de San Lorenzo (y, por tanto, de la feligresía de la Parroquia) se establecen aproximadamente entre la calle Torneo y la Alameda de Hércules - calle Jesús del Gran Poder, de oeste a este, y entre la calle Calatrava y la plaza de la Gavidia - calle Baños, de norte a sur. Para ver en detalle la demarcación territorial por calles pulse aquí.

Aparcamiento público

Saba: Plaza de la Concordia. Acceso por calle Baños.

Autobuses


Parada en Torneo: líneas 6, B2, C3, C4, B5.
Parada en Alameda de Hércules: líneas B2, 13, 14.
Parada en Plaza del Duque: líneas C5, 13, 14.

Taxis

Parada de Plaza de Duque de la Victoria y Alameda de Hércules.

domingo, 1 de marzo de 2009

Honras fúnebres a María Antonieta

En nuestra parroquia de San Lorenzo se celebraron solemnes honras fúnebres por María Antonieta de Austria, Reina de Francia, el 29 de noviembre de 1793, con asistencia de la Inquisición, doble de campanas en la Catedral Hispalense y misa celebrada por el provisor de Tolosa Mr. de Montdesir.

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BAENA GALLÉ, José Manuel,
"1793: Exequias reales en Sevilla por por Luis XVI, Rey de Francia", en Revista Atrio nº5 (1993); tomado de MATUTE Y GAVIRIA, Justino, Anales Eclesiásticos y seculares de la Muy Noble y Muy Leal Ciudad de Sevilla, Metrópoli de la Andalucía, Sevilla, 1887, Tomo III, p. 134.

Artículo: El barrio o collación o Parroquia de San Lorenzo

Cuando San Fernando viene a la Reconquista de Sevilla traía ya preparado el plan de recristianización, reconstruyendo la diócesis que había brillado antes de la invasión de los árabes, primera quizás entre las de España, y en la que el sabio obispo San Isidoro había escrito las Etimologías para salvar del olvido la cultura hispanorromana. En su obra recogió todo el saber de entonces, desde la medicina a la construcción de barcos, la botánica, las artes, la arquitectura, la milicia y hasta los deportes.

Así, pues, San Fernando intenta devolver a Sevilla su pasado esplendor cultural, que había estado vinculado a la Iglesia, y para cuya restauración era indispensable recobrar el saber eclesiástico reponiendo el culto, la doctrina, la liturgia.

Para ello organiza la sociedad sevillana dividiendo la ciudad en parroquias, lo que equivale a dividirla en barrios, en collaciones, que es como se llaman en su tiempo.

La collación de San Lorenzo tiene sus límites por un lado en la calle Pascual de Gayangos, que entonces empezaría a llamarse, quizás, Espejo. Por otro lado el límite era La Laguna, que ocupaba lo que después sería convertido en Alameda de Hércules. Así que la actual calle Jesús del Gran Poder, antigua calle de las Palmas solo tenía casas en una acera, pues la otra era la orilla de La Laguna.

Por el costado opuesto llegaba hasta la muralla que iba por la actual calle Torneo, bordeándola. Y finalmente llegaba hasta las tapias del Convento de San Clemente, por la calle Lumbreras, desde la calle Santa Clara.

Sin embargo, no era todo ese territorio parroquia de San Lorenzo, pues las calles Guadalquivir, Pizarro, Álvaro de Bazán, Clavijo, último tramo de Lumbreras y Arte de la Seda formaban un barrio apartado que no pertenecía a la parroquia y ni siquiera pertenecía al arzobispado de Sevilla, pues se trataba de una jurisdicción exenta: la Orden Militar de San Juan de Jerusalén. La Orden Militar de San Juan de Jerusalén había sido fundada por los caballeros Cruzados en el año 1104, y estaba encargada del hospital de los Cruzados y de la defensa de los caminos que llevaban al hospital. Más tarde los caballeros de San Juan fueron encargados de la defensa de la ciudad de Acre, y la orden se llamó de San Juan de Acre. Después se denominó de los Caballeros de Roda y finalmente Orden de Malta.

La Orden Militar de San Juan participó en la reconquista de Sevilla, como parte principal del ejército de San Fernando, mandando esta tropa el Maestre Garci Pérez de Vargas. Por esta importante ayuda, el Santo Rey concedió a la Orden el pequeñísimo enclave territorial de esas minúsculas calles, pero con jurisdicción propia y parroquia que no dependía de San Lorenzo, sino del Vicariato de la Orden, que a su vez dependía directamente del Papa.

Esta jurisdicción exenta duró hasta mediados del siglo XIX en que, suprimido aquel privilegio, pasó a integrar esta parroquia de San Juan de Acre, en la parroquia de San Lorenzo, y su archivo, en este archivo parroquial, lo que constituye un auténtico tesoro documental.

El barrio de San Lorenzo o de San Llorente o San Laurencio, que de todas estas maneras se decía en la Edad Media, tenía en su interior varias huertas y numerosos jardines. Todavía a principios y casi hasta mediados del siglo XX existían en la calle Pascual de Gayangos un huerto y jardín al que acudían las señoras del barrio a comprar flores todo el año.

Las huertas y jardines fueron cediendo su espacio a la edificación, y así se construyeron palacios como el de Santa Coloma, y enfrente el de los marqueses de Torres de la Pressa, y en la calle Jesús del Gran Poder el de los condes de Bagaes, hoy Conservatorio Superior de Música; el de Santa Clara, hoy en obras para instalar el Museo de la Ciudad; el de Santa Ana en la calle de su nombre; el de San Francisco de Paula, de religiosos, que después fue iglesia protestante y actualmente templo del Sagrado Corazón y Residencia de los Jesuitas; y el de las Mercedarias en calle San Vicente.

Barrio de San Lorenzo. Uno de los más bellos de Sevilla, y que todavía a pesar de los cambios sociales, aún conserva mucho de su prestancia y de su encanto.

José María de Mena
Académico correspondiente de la Real Academia de la Historia.

(Publicado en el boletín parroquial Tu Parroquia nº 28 de Julio-Septiembre de 2002).

Artículo: Conservación del patrimonio (2001). El Cristo del Amparo

Informe técnico sobre proyecto de restauración del retablo situado en la nave lateral derecha, de la parroquia de San Lorenzo Mártir, de estilo barroco, en el que recibe culto el Santísimo Cristo del Amparo, obra de Dionisio de Ribas, del siglo XVII, que está realizado en maderas de pino y cedro.

Síntesis del contenido:

Tema: Retablo.
Motivo: Santísimo Cristo para el culto.
Medidas: 8 metros de altura.
Autor: F. Barahona (1682).
Ubicación: parroquia de San Lorenzo Mártir, Sevilla.
Estilo: barroco.
Restaurador: José Antonio Sanmartín Ledesma.

Estado de conservación:

- Presenta gran cantidad de fragmentos desaparecidos a lo largo de toda la superficie.
- Numerosas piezas sueltas con riesgo de desprendimiento y pérdida.
- Los movimientos de la madera han producido la apertura de rendijas.
- Muestra numerosos clavos visibles, ya que se han utilizado como remedio para sujetar algunas piezas.
- Ataques de insectos xilófagos en zonas independientes de la estructura.
- Pérdida generalizada del dorado.
- Policromía con suciedad.

Proceso de restauración:

1º.- Desmontar las piezas sueltas para su nuevo reajuste.
2º.- Tratamiento de la carcoma.
3º.- Consolidación de la estructura.
4º.- Limpieza y desengrase de toda la superficie.
5º.- Reintegración de las partes desparecidas.
6º.- Fijación del dorado.
7º.- Nuevo dorado de las partes reintegradas con oro fino en todo su conjunto.

El tiempo de duración de los trabajos de restauración será, aproximadamente, de tres meses siendo supervisados por el profesor D. José Pérez Conde, licenciado por la Facultad de Bellas Artes de Sevilla, en Imaginería y Restauración.

El profesor Afredo J. Morales, describe el retablo y la imagen del Cristo en su trabajo "La Iglesia de San Lorenzo de Sevilla", Sevilla, 1981, de la siguiente manera:

Junto a la puerta que accede a la sacristía, en la cabecera de la nave lateral izquierda, se halla el altar del Cristo del Amparo. Su arquitectura es obra de Fernando de Barahona, quien concertó su hechura el 29 de octubre de 1682 con Diego Rodríguez Orihuela, cura párroco de la iglesia.

Presenta un cuerpo único apoyado sobre banco, se flanquea por dos columnas corintias de fuste finamente decorado y se remata con un medallón, en medio relieve, que representa la Oración en el Huerto. La imagen del Crucificado, propiedad de la parroquia cuando se firmó el contrato del nuevo retablo, fue recompuesta por Barahona, quien también hizo una nueva cruz para la misma. La escultura, que hasta la fecha mencionada se hallaba en la capilla mayor, se atribuye a Francisco Dionisio de Ribas y se fecha en la segunda mitad del siglo XVII. No existen, sin embargo, datos suficientes para afirmar que formó parte del retablo mayor, como se ha repetido en varias ocasiones, ya que sus dimensiones la hacen inadecuada para ir colocada a cierta altura.

La estructura del retablo demuestra claramente que el autor seguía los modelos fijados por Bernardo Simón de Pineda unos años antes. Corresponden al estilo peculiar de este autor el modo de articular los elementos arquitectónicos, el tipo de remates y los modelos arquitectónicos empleados.

(Publicado en el boletín parroquial Tu Parroquia nº 23, de Abril-Junio de 2001.)

Artículo: Patrimonio sonoro


Como el templo que lo cobija, el órgano de tubos de la iglesia parroquial de San Lorenzo de Sevilla constituye una obra importante dentro del rico acervo artístico que encierra nuestra parroquia, en muchos y notables aspectos; entre éstos, y no precisamente de los menos significativos, está el de ser un magnífico y sonoro exponente de la ya larga tradición musical de nuestra parroquia, verdadero patrimonio sonoro. Un legado cultural, artístico y religioso así, que nuestros antepasados han ido custodiando así, y conservando con tanto amor, dificultad y esfuerzo, no sólo tenemos el derecho y deber de conservarlo y protegerlo con delicado y constante esmero, sino acrecentarlo en la medida de nuestras posibilidades.

Entre los instrumentos musicales, ninguno es tan preciado y valorado en el templo como el órgano, pues este complejo artificio de técnica, sonido e interpretación musical llena de majestuosa solemnidad el espacio religioso, eleva el alma a Dios y presta belleza y dignidad a las funciones litúrgicas; las obras de arte musicales, espléndido tesoro y caudal de los mejores sentimientos estéticos, ejecutados en este instrumento, no pueden ser menos que unas verdaderas catequesis sonoras que nos conducirán necesariamente a una nueva dimensión de espiritualidad y goce estético.

Los órganos de tubos o tubulares, sobre todo si éstos son históricos, como es el caso que nos atañe, forman parte indiscutible del patrimonio artístico de la parroquia, localidad, provincia, comunidad o país; además, son casi siempre testigos seguros de los acontecimientos históricos de la comunidad donde éstos se integran. Requisitos indispensables para la conservación, cuidado y promoción han de ser necesariamente el conocimiento de su existencia, tener conciencia de sus valores y funciones tanto cultuales como culturales, así como una mayor consideración y estima hacia ellos.

La progresiva depauperación y falta de recursos económicos de la Iglesia para hacer frente al mantenimiento y conservación de su propio instrumental músico, en especial el de los órganos, ha ocasionado que, por ejemplo, en el transcurso de los últimos 60 ó 70 años, la comunidad autónoma andaluza, de tan larga y fecunda tradición organística, se haya convertido organísticamente hablendo, en un inhóspito cementerio de órganos, o en su defecto, y en la mayoría de los casos, en un colectivo de enfermos muy malheridos o en fase terminal. De los más de 400 órganos tubulares que en la actualidad se pueden inventariar en nuestra comunidad andaluza -de los más de 600 existentes otrora-, dos terceras partes de este número corresponden a instrumentos de los clasificados históricos. Pues bien, con estos datos sobre la mesa de trabajo, y sin temor a equivocarme, se puede decir que tan solo 90 ó 100 de estos instrumentos se mantienen en activo en toda Andalucía, unos en perfecto estado de conservación, y otros con más o menos achaques, fruto de la cada vez más esporádica presencia de la figura del organero conservador.

Por fortuna, nuestro excelso instrumento se escapa de ese largo listado de instrumentos malheridos o en fase terminal, todo ello gracias a las bien llevadas labores de restauración realizadas por el organero madrileño D. Luis del Val Macho que, entre otras consideraciones, c0nsiguió devolver a nuestro instrumento su primitivo esplendor y magnificencia sonora. Corría el año 1980, siendo párroco D. Rafael Pabón a quien, desde estas breves líneas y a título póstumo, debemos agradecer su tesón y pundonor para conseguir los medios económicos necesarios para poder emprender los ya mencionados trabajos de restauración y puesta a punto del instrumento parroquial.

Instrumento importante y bien construído, este venerable instrumento posee gran variedad de recursos y posibilidades a disposición del organista más exigente, y en perfecta consonancia con la finalidad a la que fue destinado y con el templo que lo acoge.

Ubicado en una tribuna alta a los pies de la nave central y frente al altar mayor, domina desde esta privilegiada posición la totalidad del espacio parroquial; la tribuna de madera policromada con decoración rocalla, se comenzó a hacer en abril del año 1782 y fue ejecutada por el artesano local Isidro Ruiz y Rey, mientras la caja o mueble del órgano de claro estilo neoclásico, discreta en decoración y donde predomina el elemento recto en su trazado frente al curvo, fue obra del también artesano local Juan Calero; dicha caja presenta fachadas central y laterales en ángulo, teniendo la central 3 calles, más alta la central, separadas por pilastras estriadas con capiteles corintios, rematándolo t0d0 un frontón triangular y sobre el entablamento ángeles tocando trompetas.

Si conocidos para nosotros son los artífices que ejecutaron tanto la tribuna como la caja del órgano, desconocemos hasta el momento el artesano autor de la parte sonora del instrumento, si bien y por las características de construcción empleadas en la ejecución del instrumento, y a la espera de que algún documento existente en el archivo parroquial nos lo desvele, dicha autoría podría recaer en la figura del organero, artífice entre otros, del muy bien conocido para nosotros órgano del Divino Salvador de Sevilla, D. Juan de Bonn; maltés de nacimiento, apareció en la escena sevillana como miembro del equipo del organero Jorge Bosch, aquel que construiría por aquellos tiempos el órgano del lado de la Epístola de la Catedral sevillana. De ser cierta dicha apreciación, nuestro instrumento debió construirse después de finalizada la obra de la tribuna (1782), y antes del fallecimiento del mencionado organero acaecida en el año 1796.

Por último, decir que nuestro instrumento goza de una talla artística y calidad sonora comparables a la de los mejores órganos existentes en Sevilla, si bien, justo es decirlo, no goza aún del reconocimiento del melómano sevillano, porque sencillamente se le oye muy poco en conciertos y recitales, siendo nuestro deber el de subsanar esta situación. Aparte de esta labor cultural, si tenemos la oportunidad de escucharlo casi todos los domingos del año solemnizando la misa dominical de las 12:00, amén de otros muchos días del año como en la celebración del triduo a San Lorenzo y el triduo a María Santísima del Dulce Nombre.

Miguel Ángel García
Organista titular de la Parroquia de San Lorenzo.

(Publicado en el boletín parroquial Tu Parroquia nº 28 de Julio-Septiembre de 2002).